Tras la consagración de San Jorge como pentacampeón, una simpatizante del fútbol liguista envió una carta molesta con la forma de juego de los últimos torneos.

   Ante los últimos cinco campeonatos jugados y ganados por el Club Atlético San Jorge me surge redactar esta humilde carta, humilde porque va más allá de colores y banderas, humilde porque está a la vista de todos.
Cinco años consecutivos saliendo campeones, cinco años en los que los locales llegan a la final y se los limpia en el último partido, cinco años en los que "sin saber" los resultados ellos ya tienen las remeras, y el show de fuegos artificiales preparados, cinco años en los que todos los clubes o la mayoría juegan con pibes que dejan la vida en la cancha, no son profesionales ni juegan por plata, juegan por amor a la camiseta, a su pueblo, a sus compañeros y a la gente, cinco años en los que sin importar que tan grande fue el sacrificio y hasta donde se llegaría, una vez más se sabe que va a ganar el Club Atlético San Jorge.

   Ahora yo me pregunto, ¿de qué valen las promesas, los rituales, las cábalas, los encuentros, las lágrimas, las alegrías, el compañerismo dentro y fuera de la cancha entre los de siempre y los de afuera, si al fin y al cabo todo terminaría en "pentacampeón" impreso en una remera desde el día uno que arrancó el campeonato?

   A las autoridades competentes, a los dirigentes, a los socios, y a la Liga San Martín en general sólo me queda pedirles que se pongan los zapatos y empiecen a valorar el sacrificio de todos los clubes, jugadores, cuerpo técnico, ayudantes de campo, hinchada y pueblo en general, porque para los que creemos que el fútbol además de ser un deporte, es una pasión, un sentimiento y en especial un punto de encuentro todos los domingos, nos duele y estamos cansados de seguir festejando injusticias. ¿Hasta cuándo?

S.C.

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