La columna de opinión de José Miguel Galetto.

Por CPN. José Miguel Galetto
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“Hay muchos estados que se parecen al enamoramiento, pero no son tales, tienen en realidad poco de amor. Hay en ellos pasión, deseo, interés, empeño al haber recibido desprecio…Enamorarse es encontrarse a sí mismo, fuera de sí mismo…es querer a una persona en exclusividad y pensar con ella y en ella para compartir el futuro”.(“El amor inteligente” de Enrique Rojas-Planeta 2003).

Doy un giro de 180º.No encuentro se pueda decir hoy algo sensato sobre economía y hago un compás de espera pues estoy hastiado. Como le pasa a un empleado que siente que la miel se va, pero la luna queda. Debe trabajar en exceso por necesidad, para llevar el exiguo sustento a su familia y ve que le han robado medio país, usando el dinero – que es sólo un medio de pago- como un fin al punto de enterrarlo como si fuera un ser humano. Encima no entiende las peleas políticas para avizorar un mejor futuro y vive con temor. Lo que sigue es un cuento, una ficción basada en el título del libro citado, en dichos y sentencias ciertas, pero que pueden esconder la realidad  del hombre que opta por buscar algo de felicidad por medio de la ilusión, que no es más que mirar el futuro con esperanza y alegría. Que sale al encuentro de algo que le llene ese “faltante” y en un atajo inesperado, encuentra una mujer atractiva que lo flecha. Acude a donde trabaja y con excusas logra charlar. Le hace bien porque hay sintonía y pese a comprometerla, aunque ella se presta -con reservas- vuelve cada vez más seguido porque “le parece” que hay quimia, hay espiritualidad compartida. Incurre en un enamoramiento, que en pocos meses se profundiza y él lo idealiza. No está seguro de que haya correspondencia, pero se siente mucho mejor. “Se hace realidad de que el enamoramiento auténtico lo transforma todo: disuelve las heridas del pasado…agranda y dilata el presente… y, sobre todo, ilumina con nuevas metas el futuro”(pg.74-Ob.citada). Ahora piensa en ella a toda hora, pues le llena “el vacío existencial”. Se inicia un diálogo interior con ella, de estirpe subliminal-inconsciente.

Cae irremediablemente en una utopía. Sabe que no es posible que ella abandone su familia y a pesar de que los vestigios se paralizan insiste tozudamente. La poesía no es su fuerte, pero es la vía de todo enamorado y ensaya: “Puede que seas alguien para el mundo, pero también puede que seas un mundo para alguien”./ “Llenarás el tiempo de tu vida, con el amor que tienes o tratando de cubrir el vacío que deja el amor que te falta”(de un libro de Jorge Bucay).

Y ante el amor imposible que se puede llevar hasta la muerte y que ella trata de cortar a los 4 meses, el se da por vencido a los 4 años y le entrega estos versos:

“Leí mucho y encontré la similitud: ¡Cuánta sabiduría! ¡Qué inteligencia y experiencia en una mujer apenas adulta! Te dije ciego: “Estás tan pegada a mi deseo, que cuando me enfrento al espejo, en lugar de verme, te veo”.

Esa era mi ilusión. Vivir de a dos y por vos. Dependencia del otro. Mucho tiempo después comprendí: no eras un absoluto. Fue mi error, el de cualquier amor irracional guiado por el hemisferio emocional.

Por eso ante tu enfado “cuando es no es ¡NO!”, respondí: “el corazón tiene razones que la propia razón desconoce” y tuviste compasión. No vi, que por una utopía e ilusión que me hacía bien, estaba causando daño.

¿Quién sino vos y yo pueden interpretar estas frases sueltas frutos de mis desatinos? Si no se admira no se ama. Te admiro; te seguiré admirando. Lo haré con toda pureza, la misma que empezó cuando me prestaste “La impura” de Guy de Cars. El escritor de antaño que nos gustaba (pero en relación al título agregaste< no es lo que Ud. piensa>…)

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