Tras la derrota en la final de la Copa América Centenario, el análisis de José M. Galetto. Una nueva presentación la columna de opinión de de InfoPlus.

   


                                                     
   “El pueblo argentino nunca olvidará la posición de Chile a favor de Inglaterra en la guerra de Malvinas. Tampoco que si no fuera por la mediación del Papa Juan Pablo II, no se sabe qué hubiera pasado con el conflicto por el canal de Beagle” (…) Podría decirse que todo esto no tiene nada que ver, pero las banderas gravitan en el fútbol y en un cántico se seguirá notando la falta de piel que existe entre el hincha argentino y el chileno”Mauricio Tallone-Ovación-La Cap-Ros. 26/6”.

Cita llamativa. Pero no es esa la faceta que abordo hoy, sino la estrictamente futbolística de la Copa América, sin guardarme ninguna impresión personal según lo que mostró y yo pude advertir en la TV. He jugado al fútbol 25 años y estimo que sé interpretarlo aunque con un tinte subjetivo en esta ocasión. La Selección venía invicta en su zona ganándole a Chile sin Messi. Cuando este entró, despachó un golazo de comba intratable en la semifinal contra EEUU. Quedaba sólo la final -otra vez con Chile- para despejar el embrujo de tres Copas perdidas en 25 años. Llegó como favorita, lo que en general no es favorable pues acarrea presión. “Si no ganan la Copa, no vuelvan…” dijo Maradona como una premonición. Y volvieron sin ella y sin la figura del mejor jugador del mundo, tan agobiado y desconsolado que presentó su renuncia.

LA FINAL: El árbitro brasileño mal: con sus morisquetas me recordó a Lunatti; gesticuló y habló y sonrió en exceso. Expulsó apresurado al defensor chileno y para compensar le mostró roja directa a Rojo en la primera de cambio, que pudo ser amarilla. Ahora 10 contra 10 confundió el esquema de Argentina y lo confundió a Martino en el inicio del 2º tiempo cuando mandó a Mascherano al fondo para “no perder”, dejando huérfano a Biglia y Banega (con Otamendi los más regulares que destaco en toda la Copa). Rara vez culpo al DT., pero Martino falló en la composición de origen y los cambios en este juego. Porque incluyó a Di María lesionado y a Biglia no recuperado que igual cumplió como pudo (salvo -mal designado- al errar el penal). Quedó un hueco evidente en la franja izquierda, donde Funes Mori ya no tuvo a Lavezzi o Gaitán para el recupero y también el desborde con olor a gol. Esa es la falencia principal que le reprocho: debió incluir urgente quizás el único, pero disponible: Lamella, zurdo, joven, decansado para cubrir la izquierda, ir para adelante y crear opciones como se apreció en los 7 minutos finales. No tuvimos ni por derecha ni por izquierda desbordes.Ya era tarde y tarde cambió al instrascendente “Fideo” por Kraneviter como nº 5 de contención que algo oxigenó el medio campo. Y luego como si fuera un libreto obligado, un nº 9 por otro nº 9. Agüero -muy amigo de Messi- deambuló porque no es el tipo de jugador para hacer paredes y sólo consiguió un cabezazo que tapó Bravo, un arquero de excepción.

Me equivoco pero no es Martino el DT de mi preferencia: insistió en traer un “equipo ideal”de Europa.(el nº 6 Cuesta, refuerzo local debió ingresar en la final) y sobre todo me pareció lejano al afecto que necesita Messi, al que no supo contener como lo hizo Sabella , de bajo perfil que lo trató como un hijo. Eso ya fue, pero está claro que incidió, máxime  por los asuntos previos que lo envolvieron, además de su lesión: acusaciones a la AFA que lo obligaron a desmentir y en fin, tensión extra a tal punto que salió con el ceño fruncido, serio- preocupado, cuando saludaba feliz anteriormente. TODO quedó librado a sus escapadas solitarias, que las luchó entre 4 rivales y TODO se lo cargó en sus espaldas como culpable absoluto, tanto más cuando cansado y tenso erró un penal decisivo. Se escondía levantando la camiseta y cuando vio deshecho en pedazos su ideal tal como lo captó la foto, se encorvó lejano del resto mordiendo el césped y se despidió: “la Selección no es para mí”. Confieso que me fui a dormir con una inmensa pena por ese ser humano tan frágil y tan responsable. Martino ya fue confirmado por Segura  y entrenará al Sub-23. Los mensajes llueven para que Messi se quede. Y de su “hartazgo” se ocuparán los compañeros y amigos cuando cicatrice heridas o su felicidad será el Barcelona.

PD: Al cierre, Schiaretti, gobernador de Córdoba, ha hecho público (radio Cadena 3) el siguiente pedido: "QUE VUELVA MESSI Y RENUNCIE MARTINO".

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