“El juego es más antiguo que la cultura y la cultura no nace del trabajo sino del deporte”- Huizinga-El Homo ludens-Torino. José M. Galetto y su  columna de opinión InfoPlus.

   Hace 2800 años comenzó en Grecia este evento cuatrienal. Reunía atletas en Atenas, Esparta y Olimpia entre otras grandes ciudades. El lei-motiv era la fiesta en honor a los dioses y una tregua o paz olímpica. Las guerras se suspendían temporalmente, para que los deportistas se desplazaran a Olimpia – territorio neutral- en paz y así participar de la competición. El renovador a comienzos del siglo XX, fue el renombrado barón Pierre De Couberten, quien destaca la difusión del deporte y las actividades lúdicas como elemento que eleva la calidad de vida.(*) Diría que el deporte ejerce una catarsis porque da importancia a los valores de la propia vida.

   La llama de Olimpia significaba paz.  Se encendía un fuego capaz de frenar guerras y la llama que ardía en el altar de Zeus hoy se conoce como “antorcha olímpica”. Se enciende por efecto de los rayos del sol en la ciudad olímpica y es transportada hasta la sede de turno, donde es custodiada y apagada al finalizar el evento. El fuego contenía la unidad de las naciones. Los cinco círculos ahora la de los cinco continentes. 

   En la época moderna, es un ícono del deporte quien tiene el honor de encender el “pebetero olímpico” como sucedió con Muhammad Alí en Atlanta 1996. En Rio-16 según una publicación anterior a los JJOO. señla que son 306 eventos en 28 deportes. Cuatro años olímpicos que se resumen en dos semanas de despliegue deportivo, esfuerzo, sacrificio, talento y destreza de unos 10 mil atletas. Se superponen mucho para la TV y a riesgo de equivocarme, no he visto a esta fecha (13/8) disciplinas individuales tan lindas como bala, jabalina, o gimnasia acuática sincronizada.

   No sólo se debe pensar en lo físico-técnico sino en el entrenamiento mental, o sea dejar libre el pensamiento. El “campeón” sí, el “estrella” no. La persona antes que el deportista y el espectáculo. Valores éticos y procesos por sobre el mero resultado. Allí tenemos un resumen de la finalidad de los juegos olímpicos: en el caso de los deportistas la “autorregulación”, que se logra por el gran aporte de la psicología para contener emociones.

   Hay una adaptación entre los objetivos y las metas a lograr, el entrenamiento mental, la relajación y la medición del éxito y el fracaso.

   La Psicóloga Liliana Grabín responde al respecto: “primero pensemos en lo que dice el reglamento: haber obtenido o no una competencia. Ganar y perder es el orden cualitativo, puedo haber fracasado pero gané porque me autosuperé. La gloria uno la vive cuando gana el torneo. Pero dura muy poquito”. Adhiero, ya que después de todo los atletas no viven eternamente en los Juegos Olímpicos. Pero aún sin estar en el podio, les queda grabado un “medallero” difícil de olvidar y que aplican en la vida posterior, pues les marca un perfil educativo a su personalidad.

   El deporte es el lenguaje más universal que existe en el mundo. Por él, culturas tan variadas pueden entenderse muy bien. Argentinos y chinos o japoneses, que tienen muy  distintos códigos y costumbres, mientras están desempeñando su disciplina son los mismos.  Por caso, he jugado como aficionado 30 años al  tenis, deporte muy completo en lo físico, técnico y mental y puedo afirmar que es un ejemplo de la convivencia que se logra en los JJOO, esencialmente amateurs. La pelotita de tenis es igual en todos lados. Terminado el encuentro, saben que deben felicitarse respetuosamente. Además conviven pacíficamente en un mismo lugar que es un poco la esencia que he marcado. Al margen de paliar los costos por medio del turismo, los gobiernos se interesan por ser sede de los JJOO, algunos más que otros que se despreocupan del apoyo económico para la preparación de los atletas. Aquellos se han convertido en un asunto de Estado.

(*) Mi libro “El fútbol como fenómeno social”- 2010-  pg. 19

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