La columna de opinión de José M. Galetto.

Por CPN. José Miguel Galetto
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   Por empezar, los estados de tensión como rendir un examen o efectuar una charla frente a un gran auditorio son síntomas inequívocos de ansiedad. Son subjetivos y la “ansiedad social” aparece cuando estos síntomas se vuelven desmedidos y excesivos.

   Los dos síntomas principales que tienen como denominador común el miedo son: 1) ser evaluado negativamente por los otros y 2) temor a sentirse observado por exteriorizar temblores, rubor y sudor. Hay investigaciones en Terapia Cognitiva Conductual a las cuales someterse quien pierde la autoestima y sufre trastornos del ánimo. Por ejemplo: técnicas de relajación, cursos de locución talleres de memoria y entrenamiento en habilidades sociales. 

   “Ganar la calle” no es ninguna expresión a conceptualizar. A mi juicio, se ha hecho voz pópuli advertir cómo - en los paros y marchas – muchos individuos actúan por miedo imitando en cierta medida a la ansiedad social. Aunque no les obliguen, se incorporan porque hacer territorios públicos como propios, implica identificación de creencias irracionales con las situaciones sociales.

   El 1-A (CGT) y el paro general 6-A, son ejemplos de distorsión cognitiva, ya que el sujeto se siente juzgado por la mirada de los otros. La predisposición genética y el ambiente familiar pueden provocar síntomas de fobia social.

   Por ello, no se puede prejuzgar la cantidad a los efectos políticos de dichas fechas.

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