Ricardo Olivera renunció a la presidencia del PJ, a días del cierre de listas de diputados. Si bien el dirigente habría invocado razones de salud, las diferencias internas también podrían tallar en su paso al costado.

   A un mes del congreso provincial que selló la unidad para concurrir en un frente único (inscripto como Frente Justicialista) a las Paso de agosto y a las generales de octubre, y faltando apenas cuatro días para el cierre de listas para los comicios parlamentarios, el peronismo santafesino se quedó sin presidente: Ricardo Olivera presentó ayer la renuncia a la conducción del principal partido de la oposición en el tercer distrito electoral del país. Interinamente se haría cargo del consejo provincial del PJ el senador por el departamento Las Colonias, Rubén Pirola, quien ejerce la vicepresidencia primera del consejo ejecutivo de esa fuerza.

   Aunque el propio Olivera optó por un silencio blindado, diversas fuentes consultadas por La Capital en Santa Fe coincidieron en señalar que el ex senador por San Justo tomó la decisión por razones de salud y agobiado por los tironeos entre los tres sectores que competirán por el PJ en las primarias abiertas simultáneas y obligatorias del domingo 13 de agosto.

   Otras fuentes, más insidiosas, le adjudicaron a la dimisión una supuesta pretensión de Olivera, no correspondida, de integrar una de las nóminas de precandidatos a diputado nacional. De todos modos, el mutismo del protagonista no permitió confirmar ni una ni otra especie.

   "Ricardo habló conmigo el sábado pasado y me dijo que iba a conducir el partido hasta que finalizara el proceso electoral y que después daría un paso al costado. Pero el domingo, en la sobremesa del Día del Padre, recibí otro llamado en el cual me comentó que había conversado el tema con su familia y me adelantó que el lunes (por ayer) iba a presentar la renuncia por razones de salud", comentó a este diario, y en estricto off, una fuente partidaria fuertemente involucrada en el armado de la lista que patrocina la precandidatura a diputada nacional de la ex jueza penal de Rosario Alejandra Rodenas.

   Otra versión que circuló con insistencia durante el fin de semana, mientras Olivera maduraba su decisión de alejarse de la conducción partidaria, aseguraba que el detonante habría sido la negativa del sector liderado por el bloque de senadores provinciales del PJ que impulsa la precandidatura a diputado nacional del líder cegetista Juan Carlos Schmid, que lanzará mañana su postulación en la histórica sede del peronismo santafesino.

   "Nadie puede darle crédito a que esa sea la verdadera causa de la renuncia de Ricardo, porque él hizo todos los intentos para que se llegara a este acuerdo de unidad en la diversidad que se selló en el congreso, aún teniendo la presión extra de que su hijo milita en el sector que postula al Chivo (Agustín Rossi) y también teniendo él afinidad en lo personal con dirigentes que trabajan para otra de las listas que se anotarán el sábado", sostuvo la misma fuente.

   El propio Schmid se hizo eco ayer en Rosario de los rumores y brindó su propia interpretación: "Nos llegó (la versión) que no querían darnos el lugar y luego renunció el jefe del partido, Olivera". Como al pasar, el sindicalista vinculó ambas cuestiones, a la vez que ratificó que mañana lanzará formalmente su precandidatura en la histórica sede de calle Crespo, en la capital provincial.

   "Lo que pretende Schmid es un disparate, porque durante la semana previa a las presentaciones de listas el partido está ocupado por los apoderados de las distintas grillas. Nunca se hizo el lanzamiento de un precandidato allí sino hasta después de la formalización de las postulaciones", dijeron a este diario desde una de las nóminas que competirán con el gremialista de Dragado y Balizamiento.

   Lo cierto es que el alejamiento de Olivera, un dirigente prestigioso y respetado puertas adentro y afuera del justicialismo y que asumió la presidencia del PJ un año atrás con la unidad partidaria y la meta de reinstalar al partido en la Casa Gris en 2019, puso en la vidriera que el turno electoral de medio mandato que se avecina no sólo produjo cimbronazos en el Frente Progresista (FPCyS), luego de la mudanza del radicalismo universitario a Cambiemos.

   "Por lo visto, en el partido no todo lo que relucía era oro y, más allá de la unidad que logramos acordar trabajosamente en el congreso de mayo, hay algunos compañeros que siguen apostado a la división y a meternos en el barro de la interna", se lamentó anoche un veterano dirigente del sur provincial.

   Un adelanto de que, más allá de la unidad declamada, los tiempos proselitistas actuarán de ordenador y marcarán a fuego los destinos del justicialismo provincial.

Fuente: La Capital