El kinesiólogo, Juan Pablo Gariglio te explica de qué se trata esta lesión que afecta a algunos deportistas como así también a albañiles y carpinteros. Conocé cuáles son los síntomas y su tratamiento.

   La epicondilitis es una lesión caracterizada por dolor en la cara externa del codo, en la región del epicóndilo, eminencia ósea que se encuentra en la parte lateral y externa de la epífisis inferior del húmero. Está provocada por movimientos repetitivos de extensión de la muñeca y supinación del antebrazo, lo que ocasiona microroturas fibrilares y reparación inadecuada a nivel de los tendones de los músculos que se originan en la región del epicóndilo. 

   Aunque es denominada codo de tenista, no se restringe a los jugadores de tenis, cualquier persona que realice trabajos que impliquen movimientos repetidos de supinación del antebrazo y extensión de muñeca es susceptible de sufrir la afección.

   La epicondilitis recibe a veces el nombre de epicondilitis lateral, para diferenciarla de la epitrocleitis, también llamada epicondilitis medial o codo de golfista, en la que el dolor se localiza en la porción interna del codo.

   La epicondilitis aparece generalmente por el uso excesivo de los extensores de muñeca, en profesiones como carpintería y albañilería, al realizar acciones tales como levantar un objeto pesado como un balde con agua o arena, al martillar o retorcer un destornillador, y también en deportes tales como el tenis, golf, tenis de mesa y béisbol. Generalmente estos oficios y disciplinas deportivas involucran en gran medida los movimientos de pronosupinación de codo y extensión brusca de muñeca.

   Otras de las causas que también provocan dicha patología son, los traumatismos directos sobre la zona del epicóndilo humeral y la compresión o atrapamiento nervioso.

   Cuando decidimos estudiar las causas de ésta patología deberíamos tener en cuenta un par de aspectos importantes, como puede ser, por una parte, el aumentar el cansancio durante un esfuerzo deportivo, aumenta también el riesgo de lesión. 

   Se la llama codo de tenista porque en el golpe de revés, una mala empuñadura, una mala técnica de golpeo y, sobre todo, una exagerada extensión del brazo (más de 80-90º del ángulo brazo-antebrazo) después del golpe dan lugar a la aparición de la misma.

Clínica y sintomatología

• Dolor en la parte externa del codo, sobre el epicóndilo;
• Dolor e impotencia funcional con los movimientos de agarre con la mano, o de empuñamiento o aquellos que solicitan una extensión activa de los dedos o de la muñeca;
• Dolor a la palpación de la zona;
• Sin ningún tratamiento puede llegar a cronificarse;
• Los pacientes suelen referir dolor  hacia el brazo y el antebrazo.

   El diagnóstico de la patología es meramente clínico ya que los métodos de diagnóstico por imágenes muestran normalidad en la zona. Se utilizan maniobras específicas tanto para determinar un diagnóstico diferencial con otras patologías y para confirmar la presencia de la dolencia al exacerbarse el dolor típico.

   Ésta patología puede estar relacionada tanto con afecciones nerviosas como articulares. Por tal motivo la evaluación semiológica debe percibir posibles alteraciones sensitivas vinculadas con el nervio radial superficial, también un cuidadoso diagnóstico diferencial con respecto al dolor lateral de codo, posibilita una buena discriminación de patologías asociadas a la epicondilitis lateral como son las lesiones articulares, radiculopatía cervical y el síndrome del túnel radial.

Tratamiento

   El tratamiento en conservador en el 90% de los casos, y sobre todo en personas que no son atletas. Como principal medida se recomienda el cese o disminución de las actividades dolorosas, es decir evitar aquellos movimientos, ya sea en actividad laboral o deportiva, que involucren la musculatura afectada.

   Todas aquellas actividades laborales o deportivas que no involucren la musculatura epicondílea, se pueden seguir realizando sin ninguna restricción. 

   Los principales objetivos a tener en cuenta en el tratamiento son:

• Disminuir el dolor y la inflamación;
• Fortalecer músculos y tendones comprometidos;
• Informar y educar al paciente sobre su lesión.

   Los medios a utilizar pueden ser analgésicos orales o intramusculares, kinesiología, infiltraciones con corticoesteroides, etc.

   El tratamiento quirúrgico está recomendado en ciertos casos que no responden a ninguna de las medidas anteriores. Puede realizarse mediante incisión abierta o con la técnica de artroscopia. Generalmente se practica la sección quirúrgica del tendón en su inserción en el epicóndilo (tenotomía), la intervención puede realizarse bajo anestesia local o general.

Juan Pablo Gariglio
Lic. En Kinesiología y Fisiatría (M-700)
Especialista en Kinesiología Deportiva

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