La actividad física es un consejo habitual que se indica para transitar los nueve meses de "dulce espera". Un especialista recomendó las modalidades más apropiadas. Los prohibidos, permitidos y cómo realizarlos.

   Las creencias sobre el efecto del ejercicio en una mujer que atraviesa un embarazo pueden ser muy diferentes: por un lado, están quienes opinan que lo ideal es llevar una vida tranquila y relajada. En cambio, otros recomiendan mantener una actividad física continua.

   Lo cierto es que los especialistas coinciden que la actividad física en este periodo es sumamente beneficiosa. "Sin embargo, durante la gestación hay que ser selectivos, porque hay prácticas que no conllevan riesgos y otras que definitivamente se desaconsejan", aclaró el médico obstetra Mario Sebastiani.

   "Cuando el embarazo se desarrolla de manera normal, no hay motivo para no hacer ejercicio. No obstante, hay deportes más recomendables. Algunos no representan riesgo alguno sino todo lo contrario; otros pueden realizarse pero con moderación, mientras que ciertas prácticas están contraindicadas de plano", apuntó Sebastiani, que explicó las modalidades más convenientes y cómo realizarlas moderadamente.

Caminata: en todas las etapas del embarazo tiene múltiples ventajas, aunque siempre considerando el uso de la ropa y el calzado deportivo apropiados, y caminar no menos de 30 a 60 minutos a ritmo sostenido.

Running: una de las actividades más populares también es una excelente forma de ejercitarse para las que están habituadas. Pero que también tiene sus debidas precauciones.

   "Correr más de 3 km, evitar trotar si hace mucho calor o hay mucha humedad, trotar en una superficie adecuada y con calzado específico para running. Si la futura mamá no está acostumbrada, no es aconsejable que empiece ahora. En todo caso, puede entrenar con una caminata o un trote lento", recomendó Sebastiani.

Bicicleta: a pesar que el ciclismo es un buen ejercicio aeróbico, no se aconseja durante la gestación por el riesgo de caídas, la exposición a accidentes y la alteración del equilibrio que puede influir de manera negativa. La bicicleta fija, sin exigirse demasiado, es una opción.

Natación: es uno de los ejercicios más completos y beneficiosos. Se recomienda nadar de manera relajada, evitando la velocidad y las distancias preestablecidas, y en piscinas de agua templada (ni muy fría ni muy caliente).

Yoga: una de las modalidades clásicas para que desarrollen, siempre bajo el asesoramiento de instructores que sepan adaptar las posturas teniendo en cuenta que la mujer está embarazada.

   Entre los no permitidos están lógicamente aquellos de contacto o que puedan exponer a golpes y caídas, como el fútbol, esquí, buceo, vóley, hockey, patinaje artístico y rollers. Además, el crossfit y el pole dance también es preferente dejarlos de lado, más allá del acostumbramiento.

   En perfiles de Instagram, muchas influencias del mundo fit y futuras mamás demuestran la importancia de la imagen corporal. Se preocupan y ocupan por seguir luciendo la figura armónica, saludable, espigada y tonificada. Persiste el deseo de mantenerse en línea, y la idea de que practicar deporte es un buen modo de lograrlo. A la vez, son varios los casos de deportistas que deciden continuar compitiendo con la condición.

   ¿Esto supone un riesgo? "Las que no hicieron actividad tienen que empezar con una rutina liviana, dado que el embarazo ya le impone un esfuerzo metabólico importante. En cambio, las que están acostumbradas a tener rutinas lúdicas o competitivas (las atletas o instagramers) pueden seguir haciéndolo y son ellas las que deben buscar sus límites", señaló el especialista.

Fuente: InfoBae

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